|
Si tu vida fuera una serie o una película....¿qué papel estarías jugando hoy? ¿Protagonista? ¿O personaje secundario en un guión que escriben otros? A veces no es “falta de ganas”. Es que, sin darte cuenta, terminas viviendo al ritmo de:
Y pasa algo: reaccionas más de lo que elíges. La Biblia muestra este patrón una y otra vez (Moisés, Pablo, Jesús): 1) Preparación (nadie la ve) 2) Crisis (todo se sacude) 3) Enfoque + acción (se define el rumbo) La pregunta no es si vas a tener momentos difíciles. La pregunta es: ¿Quién está escribiendo tus próximos capítulos? Y acá entra una palabra que cambia todo: intencionalidad. No se trata de “hacer más”. Se trata de aprender a usar bien lo que ya tienes: tu tiempo, tus recursos, tus talentos. Porque el tiempo no se “administra” como si fuera una agenda. Se libera cuando aprendes a decidir con claridad qué va primero. Si quieres que tu vida deje de ser supervivencia y se convierta en dirección, te invitamos a realizar el siguiente ejercicio:
0 Comentarios
No es que no tengas tiempo. |
|||||||||||||||
| YA ABRIMOS INSCRIPCIONES!! Cupos limitados. Asegura tu lugar hoy!! Hay momentos en los que Dios te llama a dar un paso más profundo. A salir de lo cómodo. A alinear tu vida, tu trabajo y tu liderazgo con Su propósito. The Master’s Program no es sólo una capacitación. Es una experiencia que desafía tu forma de liderar y te invita a poner a Cristo en el centro de todo. Si eres líder, profesional, empresario o alguien con influencia… sin duda esto es para ti. |
Vivimos en una cultura que premia la rapidez. Queremos resultados visibles, respuestas claras y procesos que avancen sin pausas. Esperar se siente incómodo, improductivo e incluso frustrante.
Pero en la vida cristiana, la espera no es una interrupción. Es parte del proceso.
Aprender a esperar los tiempos de Dios implica reconocer que no todo se construye en el ritmo que nosotros deseamos. Hay decisiones que necesitan madurar, procesos que requieren profundidad y etapas que no pueden acelerarse sin perder sentido.
Muchas veces no es que estamos detenidos. Es que estamos siendo formados.
La espera confronta algo profundo: nuestro deseo de control. Queremos entender, anticiparnos, asegurarnos de que todo salga como planeamos. Pero los tiempos de Dios no responden a la ansiedad humana, sino a un propósito mayor.
Esperar no es quedarse inmóvil. Es sostenerse con fe mientras algo se está gestando, aunque todavía no sea visible.
En ese proceso, se forman cosas que no se ven de inmediato: paciencia, carácter, confianza. Se aprende a soltar la necesidad de resultados rápidos y a caminar con una seguridad distinta, más profunda.
También es en la espera donde se ordenan las motivaciones. Lo que parecía urgente pierde fuerza, y lo esencial empieza a tomar lugar. No todo lo que queremos en el momento correcto es lo que necesitamos en el tiempo correcto.
Jesús mismo no actuó desde la presión externa. Muchas veces esperó, incluso cuando otros no entendían sus tiempos. Su forma de vivir no estaba guiada por la urgencia, sino por la dirección del Padre.
Eso también nos confronta. No todo lo que podría hacerse ahora debe hacerse ahora.
Aprender a esperar los tiempos de Dios es confiar en que Él está obrando, incluso cuando no vemos resultados. Es elegir permanecer, seguir siendo fieles en lo cotidiano y no abandonar el proceso por la incomodidad del “todavía no”.
Esperar no es perder tiempo. Es permitir que el tiempo haga su trabajo en nosotros.
Porque cuando algo llega antes de tiempo, muchas veces no estamos listos para sostenerlo. Pero cuando llega en el momento correcto, encuentra una vida preparada para recibirlo.
La espera, entonces, no es un obstáculo. Es una preparación.
Y en esa preparación, Dios no solo trabaja en lo que queremos alcanzar, sino en quiénes estamos siendo mientras tanto.
Fuente: Upsomedia
En este video vemos algo profundamente inspirador: un padre que acompaña a su hijo, oxígeno-dependiente, para que pueda realizar su presentación de artes marciales.
El niño tenía un sueño y el padre decidió trabajar intencionalmente para hacerlo realidad.
Esa escena no es solo un acto de apoyo, sino una lección de vida. Es un recuerdo que ambos guardarán para siempre, pero sobre todo es un ejemplo del poder de la intencionalidad en el rol de los padres.
En The Master’s Program aprendemos que nada significativo ocurre por casualidad.
Alcanzar propósito, construir legado y vivir con impacto requiere decisiones conscientes y pasos firmes. Este padre no esperó que las circunstancias fueran ideales; se involucró, se esforzó y abrió un camino para que su hijo pudiera cumplir su sueño. Del mismo modo, nosotros somos llamados a ser intencionales en cada área de nuestra vida: familia, trabajo, ministerio y comunidad.
Ahora bien, esta historia refleja también una verdad aún más grande: la relación que tenemos con nuestro Padre celestial. Ese niño necesitaba oxígeno para poder presentarse; sin él, le resultaba imposible lograrlo. Nosotros también vivimos una dependencia así de profunda.
Dios es quien nos da el “oxígeno espiritual” para caminar cada día.
Jesús mismo lo dijo en Juan 15:5: “separados de mí, nada podéis hacer”.
El problema es que muchas veces buscamos autosuficiencia. Intentamos sostenernos solos, creyendo que tenemos fuerzas de sobra, y en ese intento nos desconectamos de la verdadera fuente de vida. Cuando nos apoyamos únicamente en nosotros mismos, es como si nos quitáramos el oxígeno: terminamos agotados, débiles y sin poder cumplir el propósito para el que fuimos creados.
Así como este hijo nunca olvidará el día en que su papá lo ayudó a superar sus límites, tampoco nosotros olvidamos las veces en que Dios nos levantó cuando no podíamos más.
La intencionalidad de Dios con nuestra vida es perfecta y amorosa; Él no solo nos da sueños, también nos provee el aliento, el oxígeno y la fuerza para alcanzarlos.
Filipenses 1:6 nos recuerda que “el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”.
El video entonces se transforma en un recordatorio doble:
En definitiva, ser intencionales no es una opción, es una manera de vivir en la voluntad de Dios, conectados a Su fuente inagotable. Porque solo con Su oxígeno podemos soñar, avanzar y cumplir el propósito eterno para el que fuimos creados.
El niño tenía un sueño y el padre decidió trabajar intencionalmente para hacerlo realidad.
Esa escena no es solo un acto de apoyo, sino una lección de vida. Es un recuerdo que ambos guardarán para siempre, pero sobre todo es un ejemplo del poder de la intencionalidad en el rol de los padres.
En The Master’s Program aprendemos que nada significativo ocurre por casualidad.
Alcanzar propósito, construir legado y vivir con impacto requiere decisiones conscientes y pasos firmes. Este padre no esperó que las circunstancias fueran ideales; se involucró, se esforzó y abrió un camino para que su hijo pudiera cumplir su sueño. Del mismo modo, nosotros somos llamados a ser intencionales en cada área de nuestra vida: familia, trabajo, ministerio y comunidad.
Ahora bien, esta historia refleja también una verdad aún más grande: la relación que tenemos con nuestro Padre celestial. Ese niño necesitaba oxígeno para poder presentarse; sin él, le resultaba imposible lograrlo. Nosotros también vivimos una dependencia así de profunda.
Dios es quien nos da el “oxígeno espiritual” para caminar cada día.
Jesús mismo lo dijo en Juan 15:5: “separados de mí, nada podéis hacer”.
El problema es que muchas veces buscamos autosuficiencia. Intentamos sostenernos solos, creyendo que tenemos fuerzas de sobra, y en ese intento nos desconectamos de la verdadera fuente de vida. Cuando nos apoyamos únicamente en nosotros mismos, es como si nos quitáramos el oxígeno: terminamos agotados, débiles y sin poder cumplir el propósito para el que fuimos creados.
Así como este hijo nunca olvidará el día en que su papá lo ayudó a superar sus límites, tampoco nosotros olvidamos las veces en que Dios nos levantó cuando no podíamos más.
La intencionalidad de Dios con nuestra vida es perfecta y amorosa; Él no solo nos da sueños, también nos provee el aliento, el oxígeno y la fuerza para alcanzarlos.
Filipenses 1:6 nos recuerda que “el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”.
El video entonces se transforma en un recordatorio doble:
- Como padres, líderes y discípulos de Cristo, tenemos la responsabilidad de ser intencionales en cómo acompañamos, inspiramos y dejamos huella en los demás.
- Como hijos de Dios, debemos reconocer que Él es quien nos da vida, propósito y oxígeno cada día.
En definitiva, ser intencionales no es una opción, es una manera de vivir en la voluntad de Dios, conectados a Su fuente inagotable. Porque solo con Su oxígeno podemos soñar, avanzar y cumplir el propósito eterno para el que fuimos creados.
Si este artículo tiene sentido para ti, sin duda debes participar de nuestras sesiones de entrenamiento que realizamos cada trimestre. Te interesa?
Déjanos un mensaje aquí para que te podamos enviar más información!
Déjanos un mensaje aquí para que te podamos enviar más información!
| Muchas veces pensamos que la vida espiritual ocurre principalmente dentro de la iglesia: los domingos, en los cultos, en la oración y el estudio bíblico. Por otro lado, vemos nuestro trabajo, nuestros negocios o nuestras tareas diarias como algo “secular”, separado de lo espiritual. |
Pero la Biblia nos recuerda que para Dios todo es espiritual, y que nuestra vida entera puede ser un acto de adoración. Colosenses 3:23 nos dice:
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
Esto significa que ir a trabajar también puede ser un acto de servicio a Dios, tan valioso como asistir a la iglesia. Cada llamada que atendemos, cada decisión que tomamos, cada proyecto que desarrollamos con integridad y amor puede reflejar los valores del Reino de Dios.
Cuando entendemos que nuestro trabajo no está separado de nuestra vida espiritual, nuestra perspectiva cambia. La oficina, la empresa o el emprendimiento dejan de ser “solo un lugar para ganar dinero” y se convierten en un espacio donde podemos:
Ir a la iglesia nos alimenta, nos fortalece y nos conecta con la comunidad de creyentes. Pero trabajar con propósito y fe es también una forma de adoración viva, porque Dios ve nuestro corazón y la intención con la que hacemos todo.
La espiritualidad no está limitada a un lugar o a un momento específico. Cada tarea, cada decisión y cada interacción pueden ser una oportunidad para honrar a Dios, porque para Él, todo lo que hacemos importa.
En tu trabajo las personas te observan más de 8 horas por día. Probablemente tu forma de vida, puede ser el primer evangelio que las personas lean.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
Esto significa que ir a trabajar también puede ser un acto de servicio a Dios, tan valioso como asistir a la iglesia. Cada llamada que atendemos, cada decisión que tomamos, cada proyecto que desarrollamos con integridad y amor puede reflejar los valores del Reino de Dios.
Cuando entendemos que nuestro trabajo no está separado de nuestra vida espiritual, nuestra perspectiva cambia. La oficina, la empresa o el emprendimiento dejan de ser “solo un lugar para ganar dinero” y se convierten en un espacio donde podemos:
- Servir a otros con excelencia y honestidad.
- Mostrar liderazgo basado en valores bíblicos.
- Usar nuestros talentos para impactar a nuestra comunidad y glorificar a Dios.
Ir a la iglesia nos alimenta, nos fortalece y nos conecta con la comunidad de creyentes. Pero trabajar con propósito y fe es también una forma de adoración viva, porque Dios ve nuestro corazón y la intención con la que hacemos todo.
La espiritualidad no está limitada a un lugar o a un momento específico. Cada tarea, cada decisión y cada interacción pueden ser una oportunidad para honrar a Dios, porque para Él, todo lo que hacemos importa.
En tu trabajo las personas te observan más de 8 horas por día. Probablemente tu forma de vida, puede ser el primer evangelio que las personas lean.
De este tema, hablamos en nuestras sesiones de capacitación en The Master´s Program.
Te invitamos a ser parte! Déjanos tu mensaje haciendo clic aquí
También te compartimos ejemplos concretos de cómo una empresa puede ser el escenario para dar a conocer a Dios y extender su Reino. Esperamos sea ayuda e inspiración para hacer de tu negocio una empresa misional.
| | |
| | |
Si quieres transformar tu negocio en una empresa misional, no dudes en recibir apoyo gratuito por parte de GENERA
Blog de novedades
Les damos la bienvenida! Aquí podrás acceder a materiales de capacitación y novedades sobre nuestras actividades y proyectos.
Categorías
Todo
ARTÍCULOS
BLOG
CLUB DE LECTURA
Guillermo Pereyra
Hábitos
WEBINAR
Archivos
Mayo 2026
Abril 2026
Marzo 2026
Enero 2026
Noviembre 2025
Septiembre 2025
Mayo 2025
Abril 2025
Marzo 2025
Febrero 2025
Enero 2025
Noviembre 2024
Octubre 2024
Septiembre 2024
Julio 2024
Mayo 2024
Abril 2024
Marzo 2024
Enero 2024
Para más información:
Desarrollado por WE FLY Multimedia Copyright © 2026 - All rights reserved
Canal RSS